El Yoga de Samara es un arte del movimiento inspirado en la ciencia de los movimientos, enseñada desde siglos en algunas cofradías derviches y adaptada por Idris Lahore a los hombres y mujeres de hoy. Es una práctica psico-corporal suave que tiene efectos positivos sobre los diferentes sistemas del cuerpo, sobre el funcionamiento de los órganos, el estado muscular, la concentración, la memoria, el sueño y de hecho, sobre todo el equilibrio físico y psicológico. En cuanto al estrés, que afecta hoy a cada uno de nosotros, sus efectos son notables.


El Yoga de Samara también permite a los practicantes una mejor adaptación a todas las situaciones de la vida personal, relacional, social y profesional, gracias a la liberación de las consecuencias del estrés, y en particular de la ansiedad y de todas las formas de depresión que caracteriza a nuestra sociedad.


El Yoga de Samara, cuyo primer nombre es "Eufonía Gestual de Samadeva", se refiere a sabidurías antiguas que integraban el cuerpo, el corazón, la inteligencia y el espíritu. La Eufonía gestual es la armonía del sonido y del gesto, ya que los movimientos se practican sobre músicas especialmente concebidas para este efecto.

De hecho, la Eufonía Gestual de Samadeva propone el reencuentro a través del movimiento eufónico, de aquello que es más auténtico, más profundo en uno mismo y que, en algunas tradiciones, llamamos nuestra "esencia". Esto se hace a través de una serie de movimientos; unos lentos, otros más dinámicos; danzas, relajaciones y aquellos ejercicios particulares que llamamos en Yoga de Samara "Arkana", lo que significa en persa "proceso de transformación".

El elemento fundamental de la práctica y aquello que permitirá la transformación benéfica, es la atención: atención a los propios gestos, posturas, respiración; atención a las emociones y a los pensamientos que se presentan. La práctica de los movimientos eufónicos es de hecho, la ocasión privilegiada de volver a sí mismo, de entrar en un lugar de calma con uno mismo, un lugar que ya no está perturbado por sus sensaciones, sus emociones y sus pensamientos, un lugar de conexión con su propia energía vital que da alegría y entusiasmo.